Tus labios de frutos rojos provocan tentaciones y deseos que se ocultan en lo más recóndito de mi ser, no podría decírtelo con mi voz.

Tus ojos, como lagos de miel de agave tan brillantes y poderosos en los que me hundo para salir a flote y reencontrarte, apenas y puedo sostenerte la mirada sin sentir que el corazón me bombea con fuerza para intentar recuperar el aliento.

Ese instante que perdí el aliento mientras el tiempo se detuvo y traté de emitir palabras..

¡Qué absurdo y qué bello que me vuelvas loca con tan poca historia!.

Foto: Pinterest
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