Pienso que una de las formas más auténticas de vivir y ser felices es aprender a deducir y seleccionar muy bien tus ideas, sin dejarte llevar por lo que te han contado o te dicen otros; se han dado cuenta lo mucho que seguimos pensando que nuestras ideas son correctas y lo fácil que se debate en la mesa cuando se ponen temas como alimentación, ecología, veganismo, feminismo, política o alguna postura ideológica y el ambiente se torna fundamentalista, el clásico respeto tu idea, pero….
El problema es que en pleno siglo XXI en un mundo tan diverso, tan multicultural y con una historia enorme, creamos que tenemos la razón y los otros no, es verdad que hay gente que debate sin argumentos, que defiende ideas machistas, racistas, elitistas, de derecha que no me gustan nada y no las comparto; pero yo creo que debatir y pensar que el otro es ignorante no tiene mucho sentido, defender ideas y no argumentarlas o no oír con calma al otro es nefasto.
Además considero que muchos debates vienen de defender las ideas que hiciste tuyas por tu educación, porque lo leíste en un artículo, porque es la opinión de tu gurú favorito, te lo dijo tu maestro o lo viste en algún lado, pero sí nos cuestionamos nuestras propias creencias y generamos las propias, es un derecho que todos tenemos. No lo olvidemos.
En fin para mí no vale defender tus posturas, no me interesa que las adoptes o no es cosa tuya, pero si me gusta compartirlas y argumentarlas desde una visión que no incluya prejuicios ni ataque y quizá así el otro sienta interés genuino y piense sí es cierto podría ser; y quizá se acaben esos molestos e intensos debates de la mesa, el twitter, o el face.