IMG-9830Un club de lectura feminista no es sólo para hablar de los libros también es un espacio   para generar dudas, expresar las contradicciones que muchas estamos viviendo en esta época acerca de nuestra sociedad.

Arantxa Castillo (Texto y fotos)

Desde que existen los libros, las personas que les gusta leer hablan de ellos, en siglos anteriores existen antecedentes de mujeres que tenían sus propios clubes de lectura femenina en la cual se reunían para comentarlos, un acto completamente revolucionario y feminista, tomando en cuenta que para las mujeres estaba prohibido ir a la escuela, estos espacios eran encuentros excepcionales.

Para mí leer un Libro es sembrar una semilla en la mente; esas semillas dan raíces y si las riegas se transforman en plantas y luego en árboles frondosos; según sea el caso yo por ejemplo comencé el blog del eterno femenino tras leer historias de Mujeres de Rosa Montero, en el 2014 se supone que  la euforia de los bloggers escritos ya había pasado, pero yo quería mi espacio para escribir con libertad, es increíble, me he atrasado, he tenido periodos más prolíficos, pero sigo, a paso lento, pero seguro.

Leer genera preguntas y luego  dan ganas de contarles a los demás eso que te movió,esa necesidad de compartirlo y expresarlo es inevitable, por eso organice el club de lectura del eterno femenino, ahora nuestra “habitación propia”porque la comparto con las compañeras y amigas que quieran sumarse y he decidido abrir mi invitación a los hombres (Caballeros son bienvenidos también a leer estas lecturas y compartir su visión desde ser hombre).

Un club de lectura feminista no es sólo para hablar de los libros también es un espacio para generar dudas, expresar las contradicciones que muchas estamos viviendo en esta época acerca de nuestra sociedad, el ser mujer, la sexualidad, la menstruación, la pareja, el trabajo, la maternidad y los temas en boga sobre el empoderamiento femenino.

Comprender nuestra naturaleza humana, los prejuicios, miedos, propios y culturales, creo que son la clave para mostrar nuestro poder, nuestra fuerza real y crear un feminismo consciente que no va desde el victimismo. Lo he dicho abiertamente A mí no me empodera hablar de la mujer víctima del patriarcado, procuro no leer sobre feminicidios, y no me clavó en temas de acoso sexual, pese a que  viví acoso en un contexto laboral, jamás usaría la palabra “fui víctima”, lo viví que es distinto y aprendí sobre límites y barreras que no deben pasarse. Hay mucho por hacer aún, pero prefiero entender que nuestras diferencias nos hacen poderosas, y únicas , inspirarme de otras mujeres que han hecho cosas fantásticas y “echar pa´lante”.

libros

La primera sesión del club de lectura llegó,en mi experiencia fue una charla alucinante de lo interesante que estuvo. Fuimos solo cuatro chicas, nos reunimos en Cito, donde tuvimos un pequeño brunch con chilaquiles, tortilla española, crumble con helado.

Hablamos de nuestras intenciones con el club, lo mucho que nos encanta leer, la emoción que nos daba un encuentro así, sobre las lecturas seleccionadas.

Y terminamos compartiendo anécdotas del tipo ·#yotambiénlloréleyendolaridículaideadenovolveraverte y hablamos de Leonora Carrintong;sus apasionada forma de vivir de entregarse enamorarse y  soltar y seguir adelante, pese a su decepciones. (Ella es una inspiración en todos los sentidos). el arte y el amor fueron sus grandes pasiones, ser ella misma un derecho que no dejó pasar.

También hablamos del machismo interiorizado que todos y todas, tenemos porque inevitablemente crecimos en contextos con una cultura machista, al menos las cuatro chicas coincidimos en que alguna vez le dijimos a nuestro papá o mamá  ¿Por qué trataste así, por qué soy mujer?, también coincidió en que no supieron que respondernos,no hubo una afirmación, pero sí una cara de de confusión, seguido de un no, no va por ahí. o un silencio incómodo.

Los roles de género están tan arraigados y la palabra feminismo da un miedo tremendo, por los movimientos radicales que han surgido, que hay que seguir reflexionando sobre esto que pasa. para llegar a un verdadero equilibrio, donde hombres y mujeres nos sintamos incluidos y nuestras diferencias, sean motivo de unión y crecimiento desde la comprensión absoluta de quienes somos.