Todos la recuerdan parada en el escenario con aquel vestido negro, su mirada profunda y cabizbaja, esas cejas tan delgadas como si fuesen dibujadas por un lápiz, sus labios pronunciados que al abrirlos para cantar emitían una voz vibrante con notas guturales que era capaz de hacer estremecer al auditorio y ponerlo en pie. Bautizada originalmente como “ môme Piaf” (niña gorrión)  más tarde mejor conocida en el mundo entero como Èdith Piaf, una de las cantantes más destacadas de la primera mitad del siglo XX.

Edith cantando édith piaf artista

El cineasta, poeta y dramaturgo Jean Cocteau, gran amigo suyo dijo al respecto de la muerte de la gran diva del chanson  :“Nunca he conocido un ser más desprendido de su alma. Ella no entregaba su alma, ella la regalaba, ella tiraba oro por las ventanas.” Y basta con escucharla cantar para comprender la fuerza de su interpretación y dejarse llevar por esa entrega absoluta que la definía  tanto en la música como en el amor. Édith Piaf era de aquellas mujeres que se enamoran hasta los huesos se cuenta que tal era su pulsión amorosa que cuando dormía a lado de sus amantes cerraba los puños con fuerza.

EDITH Y JEAN COCTEAU

 

Con su gran amigo Jean Cocteau

Era el tiempo de la segunda guerra mundial cuando Édith Piaf compuso una de las canciones más bellas de la música francesa “La vie en rose” que se convertiría en la insignia de la diva, pero la historia de su vida no fue para nada rosa, estuvo marcada por el abandono, la tragedia y una necesidad por encontrar el cariño que no tuvo en la infancia.

Edith piaf de niña

 

Su nombre verdadero era Édith Giovanna Gassion, nació un 19 de diciembre de 1915, en plena calle debajo de una farola frente al número 72 en la calle Belleville en París, su padre era un acróbata llamado Louis Alphonse Gassion y su madre una cantante ambulante de nombre Anneta Maillard, que alcohólica y enferma entregó a su hija con la abuela materna quien decidió dársela al padre de Édith y éste la dejo con la abuela materna que trabajaba en un prostíbulo, así creció Edith Piaf rodeada de prostitutas y la vida nocturna de París, pasando carencias de todo tipo por lo cual desde pequeña comenzó a ganarse la vida cantando  en los bares y calles de París para ganarse un par de monedas, cantar fue para ella el modo de sobrevivir  y después una forma de escapar de aquella realidad en que se enfrentó al dolor de las pérdidas, sumida en las drogas y el alcohol  y viajar aunque sea por unos instantes a otro mundo, como ella misma afirmó alguna vez.

 


   Cuando Édith Piaf cumplió  16 años quedó embarazada de  Louis Dupont, y a pesar de las carencias    económicas se convirtió en madre a su corta edad, su pequeña Marcelle como la llamó posteriormente falleció de meningitis a los dos años de edad, éste hecho por supuesto marcó la vida de la diva francesa, pues sería una de las pérdidas dolorosas que tendría que afrontar en su camino.

edith_piaf_04

Tiempo después  un buen día mientras Édith cantaba como de costumbre en las calles de París, Louis Leplée, quien era dueño del cabaret Le Gerny´s, descubrió en aquella muchacha pequeña una voz única y vibrante que inmediatamente lo dejó sorprendido. Leplée decidió darle una oportunidad a Edith Piaf y la contrató para su cabaret, en el cual asistían  personas famosas y sobre todo gente de la alta sociedad parisina. Aquí fue cuando comenzó la carrera de la gran cantante francesa, entre aplausos y éxitos que llegaban a su vida, la gente quedaba impresionada y satisfecha por verla pues su estilo de voz era único entre muchas.


En 1936 graba su primer disco “Les Mômes de la cloche” (“Los niños de la campana”) cloche se refiere en específico a los mendigos parisinos, éste disco se convierte en un éxito mediático, sin embargo un hecho trágico ocurre en la vida de la cantante que apenas iniciaba , pues Louis Leplée, quien se había convertido en una especie de padre para ella, aparece asesinado  ,  entre el escándalo Edith Piaf es interrogada como sospechosa del asesinato, aunque más tarde se aclararía la situación, Piaf queda desamparada una vez más y volvió a la calle y se refugió en el alcohol y las drogas, mientras se acostaba con cualquier hombre.

 

A finales de los años treinta conoció al escritor Raymond Asso, quien la ayudó a salir de ese estado de soledad y drogadicción en el que se había sumido profundamente, logró cosechar nuevos éxitos y ganar grandes sumas de dinero, sin embargo jamás se alejó del alcohol y las drogas por completo, Asso  le enseñó a Édith a transmitir las emociones al público, pues la la voz la tenía, pero con el tiempo logró hacer de sus interpretaciones una experiencia emotiva.

 Pronto Edith Piaf se convierte en una gran artista del Music Hall  en todo el mundo, aclamada y adorada por el público, difundida en la radio, conquistando especialmente al público norteamericano. En los cincuenta se presentó en el Carnegie Hall en Nueva York, donde es ovacionada por el auditorio.

 

En su vida amorosa no fue precisamente afortunada, pues tuvo amantes a diestra y siniestra, vivía relaciones intensas y a veces destructivas como ella misma, en las que derrochaba su fortuna y les era infiel, algunos de sus amoríos fueron: Raymond Asso,  Yves Montand, Marlon Brando, George Moustuaki, Theo Harapo que se convertiría en su último esposo, entre otros más.

 

Aunque solo amó a un hombre en su vida : Marcel Cerdán, un boxeador argelino , mejor conocido como “El bombardeo marroquí”, que en 1948  se convirtió en Campeón mundial de los pesos medios, un orgullo para Francia. Su romance fue breve, pero apasionado se conocieron en el año de 1945 en París mientras ella cantaba en un club, se dice que él quedó prendado de su voz, pero el encuentro que los unió fue hasta 1947.

Edith Piaf and Marcel Cerdan

Édith y Marcel Cerdán

A pesar de que Marcel Cerdán estaba casado y tenía hijos, ellos trataron de ser discretos, pero los rumores los acechaban era un secreto a voces, e incluso Edith Piaf se presentaba  en sus peleas para apoyarlo. Por esa época  fue cuando la diva escribió una de sus canciones más famosas y quizá la más emotiva “L’Hymne a l’amour“, en la cual declaraba su amor a Marcel, en dicha canción menciona  la muerte: “Si un día la vida te separa de mí, Si te mueres que sea lejos de mí, Poco me importa si me amas ,Así pues, yo moriría también”.

 

La vida los separó de  forma abrupta cuando el 28 de octubre de 1949, Marcel que iba al encuentro de su amada Èdith en Nueva York, tomó un avión el cual se estrelló en las islas Azores. La diva de la canción francesa cayó  en una terrible depresión y  una vez más encontró refugio en  el alcohol, empezó a consumir morfina que le ayudaban a evadir su trágica pérdida, pensó en el suicidio, sin embargo salió adelante y volvió a su vida de éxitos y giras.

Édith Piaf


Bernard Marchois, conservador del museo dedicado a la artista considera que la gran Edith cantaba su vida y que esas experiencias fueron necesarias para su carrera musical, pues en lugar de preferir canciones divertidas o alegres escogió cantarle al amor.

 

Para Èdith Piaf el amor fue lo maravilloso, lo triste, lo trágico y lo extraordinario como ella misma lo diría en una entrevista, Ella siempre apasionada se convirtió en un ícono de la música francesa. Murió el 11 de Octubre de 1963 a causa de un cáncer hepático y los excesos de su vida que  a pesar de tener 47 años, su cuerpo parecía el de una anciana enferma. Sé dijo que cuando Ėdith Piaf murió el corazón de París dejó de latir.

Hoy a más de cincuenta años murió una estrella y sin embargo su capacidad vocal y sus canciones siguen manteniendo a la diva tan viva en los corazones del inconsciente colectivo. Yo nací prácticamente treinta años después de su muerte, sin embargo sus canciones me conmueven y me inspiran a hablar de ella, de ese mito francés, de esa diva de la canción francesa, la gran Édith Piaf.

Edith piaf y flores

 

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