Hace poco inicié una serie de reportajes sobre mujeres del teatro para unos especiales del día de la mujer que se publicaran próximamente en Cartelera de Teatro. Conocer las experiencias personales de productoras, directoras, dramaturgas y actrices me ha permitido reflexionar, empatizar y sentirme muy identificada sobre los micromachismos.

Es que en serio son tan sutiles que se cuelan hasta en la sopa, están en todas partes, ocurren todo el tiempo, y francamente muchos de ellos los hemos normalizado. Pero al mismo tiempo siento tanto alivio y optimismo de ver que como sociedad estamos generando una consciencia que nos está educando a todos. Evolucionando hacia una sociedad más inclusiva, generosa y consciente que nos permita vivir en armonía y equidad.

En fin también me sentí mejor de entender las veces que experimente algún micromachismo que no entendía como tal y me hizo sentir mal. Por ejemplo les cuento brevemente que hace algunos años. Me encontraba socializando en un evento gastronómico. Conocí un chef muy buena onda que me dio un ride para acercarme a mi casa. En el camino ya en la plática casual me acuerdo que me preguntó si tenía novio. Le dije que no y me preguntó que desde cuándo. Le contesté desde hace casi dos años.

Él se súper sorprendió, una expresión de gran asombro le llenó el rostro, casi se le atora el agua. Según él “era increíble que llevará tantos años sin novio”. Me dijo que “no lo podía creer, que no entendía por qué, si yo era mujer muy bonita con gran personalidad”, que no lo creía si seguro muchos estarían tras de mi” y “tendría hasta para elegir el chavo que quisiera” a según.

La verdad es que en ese momento me preguntó ¿Por qué no has tenido novio en todo este tiempo?

Amigos tengo que reconocer que yo estaba muy a gusto con mi soltería, pero esta pregunta me quebró las ideas en la conversación. No tenía respuesta en ese momento y francamente no supe responder y empecé a titubear. Al llegar a casa le di vueltas a la situación. Esa pregunta, esos comentarios me hicieron eco. Me habían hecho sentir que quizá algo malo había en mí, por no tener novio desde mi última relación. Es que no había conocido a nadie con quien quisiera compartir mi vida, pero sus cuestionamientos me habían hecho ver las cosas como si yo tuviera un problema.

Luego le platiqué a mis amigas y todas dijeron que equis, que seguro estaba ligando y había dicho eso. La verdad yo le di mi atención al hecho de cómo se sorprendió y trató de indagar en mi psique para ver por qué yo no tenía pareja. Me sentí realmente como si fuera un fenómeno que hasta ese momento se enteraba que algo malo o extraño había dentro de sí. Y se sentía examinado con lupa para entender algo que ni yo había pensado.

Por fortuna seguí reflexionando sobre el asunto. No encontré algo malo en mí respecto a su pregunta. Me relajé y me di cuenta que la pregunta nueva que me hacía era ¿Por qué tendría que tener una pareja? ¿Quién decía? ¿Dónde estaba escrito? ¿Realmente eso sería lo mejor para mí? La respuesta es neutra y relativa, no es ni mejor, ni peor. Pero sin duda no tendría porque tenerla si yo no quiero.

Ahora pienso que él exageraba su reacción pues hay muchas mujeres jóvenes solteras, felices y exitosas que no están con nadie porque no quieren ,quizá la vida en pareja no les atraiga o tal vez no han encontrado a una persona con la que realmente deseen compartir su vida. Así de simple. Es bonito y está bien.