Conforme pasa la cuarentena, me doy cuenta que mi percepción del tiempo está totalmente transformada, no sé cómo explicarlo, pero por primera vez siento de verdad que vivo en una atemporalidad, que me permite apreciar  aún más con todos los sentidos mi presente y mi ser: mis emociones, mi sensibilidad, mi cuerpo, mi entorno.

Por ejemplo, hace unas semanas pedí una hamburguesa a domicilio.  Era una hamburguesa con carne, chorizo, jamón, piña, queso y salchicha, una  mezcla de texturas y  sabores apreciables a mi paladar. Yo estaba muy contenta con mi hamburguesa. Estaba deliciosa.

Todo iba genial hasta que la salchicha se me atoró en la garganta, no podía pasarla. Me estaba ahogando.No tenía agua a la mano. Mi garrafón estaba cerrado, que de verdad no alcanzaba a llegar  a él para  abrirlo, porque no podía respirar. Corrí a la cocina, mi roomie me vió y yo intentaba decir “Agua”, pero no podía hablar por el pedazo de salchicha insertado en mi garganta, me asusté, respiré hondo, mi roomie se angustió , yo no podía hablar”, me vio y de inmediato reaccionó  me hizo la  Maniobra de Heimlich y el pedazo de salchicha salió disparado por la cocina hacia el piso, la escena me recordó cuando la Señora Doubtfire ejecuta la maniobra al personaje de Pierce Brosnan, que se está ahogando con un trozo de comida, en una cena súper elegante.

Mis nervios, el ridículo escenario, mi salchicha en el piso, la liberación de la adrenalina  me provocó un ataque de risa. Pensé que esta cuarentena nos había enloquecido, pero mi roomie y yo no paramos de reír por un buen rato. Agradecí que no pasara a mayores y que el susto terminará en risas. Y entendí la lección de tomarmelo todo cin más calma hasta la comida❤

Pienso que la vida es mucho esa eterna ambivalencia de emociones, de sentimientos, de subidas y bajadas, que podemos ir transitando con confianza y alegría. Gracias a mi amigo por salvarme de la salchicha atascada.

Foto del heróe sin capa ❤