La cultura, la sociedad y Disney nos hicieron crecer con la idea de que había un otro allá afuera que nos complementaba, que nos haría felices para el resto de nuestra existencia, que llenaría nuestros vacíos y hasta nos salvaría de nosotros mismos. En esas creencias si que la mátrix nos hizo mucho daño, porque al crecer descubrimos que la realidad era otra.

Ese encuentro con el otro podría ser algo  decepcionante y  doloroso, eso solo aumentó nuestro sentimiento de separación, de ser inadecuados para amar o ser amados y con ello la ansiedad por búsqueda por ese otro se volvió adictiva y desgarradora.

Hasta que descubrimos que no había otro a quien amar, más que a nosotros, que  ese encuentro solamente es un espejo que nos refleja  qué tan heridos estamos y cuánto nos amamos de verdad, ese espejo también nos lleva a contactar con nuestras heridas más profundas para sanarlas y nos hace evolucionar como personas.

La realidad es que no hay a nadie a quien esperar, ese verdadero amor  comienza en ti y luego se reflejará allá afuera. Es cierto no hay hombre, ni mujer perfecta solo somos humanos intentando amarnos mejor que ayer, por eso no vivas esperando una idea de persona especial que va a complementarte y comienza a darte ese amor qué tanto esperas.

Comienza enamorándote de ti, comienza a verte con ojos de amor, comienza a darte lo que necesitas, a hablarte de forma amorosa y paciente, comienza a tener pensamientos amigables y deja de ser tu peor enemigo y sabotear tus oportunidades de crecer.