¿Alguna vez te has ido de un lugar que no querías dejar? A mí si, me ha pasado recientemente y he enfrentado mi mudanza con mucha nostalgia, amor y valentía.

La pandemia, la era de acuario, el retorno a saturno o todo junto me ha traído más cambios este año que el 2020.

En lo que va del año he sentido que el piso se me ha movido tantas veces, que ha sido  caminar entre arenas movedizas y aprender a no volverse loca o dejar caerse.

Me he sentido tan vulnerable y  tan perdida y lo he reconocido tantas veces, me he abrazado en las noches mientras lloraba por no saber ¿qué camino seguir o hacia dónde? Y me permitido relajarme también abrazar mis cambios con paciencia y optimismo, sabiendo que son fases, etapas, aprendizajes.

Acá estoy con mis emociones,más tranquila, con un nuevo trabajo y en la casa que me vio crecer, donde pasé toda mi infancia, con una mamá, papá y hermano que me adoran (obvio yo más) que hacen de este proceso sea un apapacho infinito que nunca  terminaré de agradecer.