Cuando tenia 15 años tuve mi primer ataque de pánico, a los 16 ocurrió el segundo, era 2007 y no había información a mi alcance que explicará todo lo que había sentido. Lo más cercano que encontré fue testimonios de pacientes en un libro llamado “Psicología anormal” (vaya nombre), que busqué en la biblioteca del CCH para descifrarme y saber que no estaba enloqueciendo ni teniendo “presentimientos”.

Cuando tenía 20 años comencé a desarrollar sintómas de depresión, crisis de ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo, que lograron trastocar tanto mi vida y la de quienes me rodeaban que necesité ayuda psicólogica y psiquiátrica para poder continuar con mi vida. Era muy complicado porque mi familia no tenía una pizca de idea de cómo ayudarme, en ningun sentido. Yo con 20 años estaba perdida.

En ese momento fue un golpe durísimo para mí, sentí que el mundo se me venía encima y pasé de ser una chica feliz o más bien “normal” como le decía yo a mi psicoanalista a una persona muy triste y torturada por su mente 24/7, me volví o quizá ya era insegura con muchos miedos y no quería compartir mi tiempo con casi nadie porque no quería que alguien se enterara de que tenía problemas e iba al psiquiatra era algo asi como mi secreto mejor guardado, solo mi pareja de ese entonces y amigos más allegados sabían que me pasaba. Las enfermades mentales siguen siendo un tabúe, tanto que en ese momento 8 años atras,hasta yo misma lo ocultaba, como si fuese algo oscuro.

Fueron muchos años los que me costó poder trascender y sanar todo eso que llevaba dentro,fueron muchísimas mejorias a las que le siguieron recaídas brutales, de subir las dosis, de abandonar la medicación, de volver a tomarla, y así. Muchos momentos de desesperanza de no saber si existía otra forma de ver la vida, pero también de contar con las personas indicadas como Betty mi psicoanalista y mi psiquiatra el doctor Guillermo, quienes fueron vitales para liberar mis miedos, culpas, inseguridades y ayudarme a fortalecer mi confianza a dejar de juzgarme a enterme en todos los sentidos. Por experiencia sé que no toda la gente llega con los profesionales adecuados, los míos eran de diez.

Creo que es momento de hablar de la salud mental de entender que el ritmo de vida que llevamos ha logrado incrementar enfermedades como la depresión, la ansiedad y por ende los casos de suicidio, nos conmociona enterarnos de estos casos, pero esta sociedad tan competitiva, acelerada, indiferente y vacía nos ha alejado de nuestro bienestar emocional y ya es hora que hagamos cosciencia, que esto nos compete a todos, que no podemos seguir sosteniendo vidas deshumanizadas, frenéticas que evaden el dolor.

También me sorprendo mucho al oir algunas personas o expertos todavia en 2019, decir que la enfermedades mentales generalmente no se curan solo se controlan: la primera vez que oí eso me rompió el corazón, pero por experiencia propia sé que no es así, me lo dijo mi psicoanalista hace muchos años, y lo dice alguién que le tomó mas de 4 años superar estos problemas, pero que ahora ve la vida muy diferente.

Cuando los cambios son profundos, desde la raíz a TODO lo que te conforma, tus pensamientos, hábitos, creencias; la sanación llega porque llega y con ella una nueva y mejorada visión de la vida. Se siente como pasar de una vida 2.0 a una vida version 3.0 súper mejorada.